¿Escritores autodidactas y revolucionarias heterónomas? El caso de Ignacio Torres Giraldo y María Cano

Por Carlos Sánchez Lozano

Ignacio Torres Giraldo hacia 1926 cuando conoció a María Cano. Foto incluida en el libro de Alfonso Rubio.

He leído con interés el ensayo “La escritura de Ignacio Torres Giraldo. El aprendizaje de un autodidacta”, del historiador y profesor Alfonso Rubio de la U. del Valle, incluido en el libro Diversidad y utilidad de la escritura (Instituto Caro y Cuervo, 2022). El texto celebra la formación intelectual de un dirigente socialista, de origen popular y regional, autor de un libro que fue parte del canon de las lecturas de la izquierda colombiana en los años 70: Los inconformes. Pero me ha llamado la atención que el ensayo de Rubio pasa por alto la importancia de una mujer, María Cano (1887-1967), quien fue, de un lado, compañera de vida de Torres (1893-1968) durante dos décadas, y de otro, un referente intelectual clave precisamente en la formación comprensiva, la Bildung, del ambiguo dirigente comunista.

María Cano hacia 1945. Foto de archivo © Melitón Rodríguez. © Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

El ningunismo al que han sido sometidas las mujeres intelectuales en Colombia requiere una revisión detallada, pues demuestra de diversos modos que una forma del ejercicio del poder masculino -evidencia del machismo hispánico asentado en una sociedad jerárquica como la nuestra- consiste en quitarles a las mujeres su papel cultural de influencia ubicándolas en un plano secundario o abiertamente ignorándolas. Esa forma de poder la ejerció Ignacio Torres Giraldo con María Cano.

Si bien Torres escribió un retrato hagiográfico sobre María Cano. Apostolado revolucionario (Carlos Valencia Editores, 1980), el lector notará desde el prólogo que el registro de escritura que emplea es el de paterfamilias: Torres consideraba a María Cano una menor de edad (en el sentido kantiano) a la que él guio por el acrisolado camino de la revolución. A los ojos de Torres, Cano era una socialista a medias «porque no tenía ninguna formación teórica sobre la estructura básica de la sociedad de clases» (Torres, 1980, p. 32) a la que él educó en marxistología.

Nada más lejos de la realidad. Cano ya había desarrollado una identidad revolucionaria, incluso en contra de su origen social, pues pertenecía a una reconocida familia burguesa de Medellín vinculada con el periodismo y el comercio. Beatriz Helena Robledo, quien ha escrito una biografía documentada y valerosa de María Cano, recuerda el primer encuentro entre la joven sindicalista de izquierdas que llega a Bogotá en 1926 y descubre con desconsuelo en la estación de trenes de la Sabana a un revolucionario filipichín, adocenado, presto a educarla con consignas marxistas-leninistas:

«Torres Giraldo decía que su peinado y trajes eran síntomas de una actitud bohemia aburguesada que desentonaba con el movimiento obrero». María Cano. Roja muy roja © Gabriela Pinilla. © La Silueta.

… un señor cuidadosamente vestido, con sombrero, paraguas y un chaleco con muchos bolsillos que le ceñía el cuerpo y del cual sacaba papelitos para leer algunas citas. Todo lo apuntaba y lo guardaba en uno de los múltiples bolsillos del chaleco. En algún momento podía necesitar echar mano de lo apuntado. María supo después que los innumerables chalecos que tenía Torres en su guardarropa eran confeccionados por él mismo, pues había sido sastre de oficio y profesión, sastre de chalecos, no pantalonero. No sabía que esta era una especialidad. (Robledo, 2014, p. 174).

Entrevista a Beatriz Helena Robledo en el Hay Festival, 2018. Impresiones sobre la relación entre María Cano e Ignacio Torres Giraldo. Minuto 28:46 a 33:45.

María Cano amó a Torres Giraldo e incluso cumplió funciones de madre con su hijastro Eddy Torres, cuando aquel la abandonó durante los años 30 y partió a adoctrinarse en la Unión Soviética. Cano no guardó rencor ante estos hechos ni ante el ninguneo intelectual de su compañero. Hasta donde pudo se mantuvo activa como agitadora revolucionaria y luego en los años del Frente Nacional (1958-1970) entró en la sombra, víctima de una enfermedad neurológica que la llevó a la muerte en su natal Medellín. Torres terminó su vida enfrentado con las directivas del Partido Comunista y se recluyó como historiador de la gesta revolucionaria en Colombia y librero en Palmira.

María Cano fungió como madrastra de Eddy Torres, quien luego llegaría a ser director de la Biblioteca Nacional de Colombia durante 1982-1983. © Foto de Melitón Rodríguez. Archivo Biblioteca Pública Piloto de Medellín.

María Cano fue una gran lectora de literatura (en especial de Cervantes, de la poesía modernista y de la literatura francesa de denuncia como la de Victor Hugo y Zola) fundó una biblioteca popular, ejerció como periodista y denunciante de la injusticia laboral, y creó con sus hermanas círculos de lectura con obreros en la Medellín de los años 20 del siglo pasado cuando arreciaba la furia del partido conservador en contra de una alfabetización democrática. Fue una mujer ilustrada, con vocación de maestra, que no perdió la oportunidad seguramente de ayudar a un revolucionario como Torres a consolidar su educación.

El profesor Rubio presenta en su ensayo a un Ignacio Torres autodidacta, capaz de aprender a leer y a escribir por sí mismo, consolidado como un autor publicado y reconocido en los círculos revolucionarios. Pero olvida que los aprendizajes asociados al ingreso de la cultura escrita son de carácter sociocultural (Vygotsky, 2000, p. 133; Bruner, 1986, p. 85) y que requieren mediaciones basadas en el alcance de nuevas zonas de desarrollo próximo (ZDP) en que intervienen diversas personas (maestros, amigos, bibliotecarios) que jalonan al inexperto a una zona de conocimiento nuevo que le permiten adquirir autonomía como lector y escritor. Estoy seguro de que una de esas mediadoras clave en la formación de Ignacio Torres Giraldo fue María Cano.

Torres Giraldo en los años en que había publicado Los inconformes.Historia de la rebeldía de las masas en Colombia. © Foto del archivo personal de Juan Carlos Celis Ospina.

Una historia de la cultura escrita en Colombia, que recoja el papel de editores, bibliotecarios, promotores de lectura, críticos literarios, autores de literatura infantil y juvenil, programas de lectura, deberá reconocer el papel trascendental de las mujeres. Mujeres que en un entorno de alfabetización atrasado, dominado por una élite intelectual masculina, abrieron puertas para la posibilidad del cambio.

Sí: mujeres fundacionales, berracas, como María Cano.

María Cano. Roja muy roja © Gabriela Pinilla. © La Silueta.

Referencias

Bruner, J. (1986). Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Gedisa.

Pinilla Zuleta, G. (2017). María Cano. Roja, muy roja. Bogotá: La Silueta.

Robledo, B. H. (2017). María Cano. La virgen roja. Bogotá: Debate.

Rubio, A. (2022). Diversidad y utilidad de la escritura. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo

Torres Giraldo, I. (1980). María Cano, apostolado revolucionario. Bogotá: Carlos Valencia Editores.

Vygotsky, L. (2000). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Barcelona: Crítica.

3 comentarios en “¿Escritores autodidactas y revolucionarias heterónomas? El caso de Ignacio Torres Giraldo y María Cano

  1. Avatar de Diana Paola Guzman MendezDiana Paola Guzman Mendez

    muchas gracias, el texto es muy hermoso y abre una discusión importante en el mundo de la cultura escrita. Ya se han hecho trabajos sobre el papel de las mujeres en el mundo del libro en Colombia y la región, sin embargo y, cómo lo mencionas, hace falta mucho camino

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    1. Avatar de Carlos Sánchez LozanoCarlos Sánchez Lozano Autor

      Gracias, Diana Paola, me ha dado gran alegría leer tu comentario. He leído varios de tus artículos y libros y estoy convencido del valeroso trabajo que estás haciendo, así que me siento discípulo y atento lector tuyo. Creo que cuando abrimos un área de investigación, una episteme, apostamos por renovar lo que los maestros nos enseñaron, y ayudamos de algún modo a los jóvenes a descubrir de nuevo el mundo.

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