Archivo por meses: julio 2015

10/10/10, una propuesta de lectura en voz alta

Por Carlos Sánchez Lozano. 25 de julio de 2015

“El gran regalo de la lectura en voz alta”. En: http://on.wsj.com/1M1vM8t

“El gran regalo de la lectura en voz alta”. En: http://on.wsj.com/1M1vM8t

A los niños –pero sobre todo los niños pequeños- les encanta que les lean en voz alta. Diversos especialistas como el doctor Evelio Cabrejo, resaltan que los niños que han tenido oportunidad de que un adulto les lea, desarrollan el lenguaje más rápido, aprenden a construir mundos simbólicos y, desde luego, tienen más posibilidad de convertirse en lectores autónomos.Yo mismo como padre y como maestro puedo dar fe de ello. Estoy seguro de que la lectura que nos hacía doña Ligia, mi madre, a mí y a mis hermanos, antes de dormirnos, debió transformarnos para siempre: “no existe algo tan maravilloso como oír una voz femenina que te cuenta algo mientras tú te vas al otro lado de la realidad, el sueño”. Creo que esta experiencia la comparten varios de los docentes que están leyendo esta nota.

Sin embargo, leer en voz alta no es tan fácil como algunos creen. Para empezar, leer no es decodificar alfabéticamente. Escuche esta versión  del comienzo de La bruja de la montaña de Gloria Cecilia Díaz:

Cuán aburrido nos puede resultar el que una persona adulta nos lea sin dramatizar, es decir, sin darle vida al texto.

Leer en voz alta exige una preparación previa, en varios niveles. Es necesario desarrollar habilidades que en fonética se denominan “unidades suprasegmentales de la oralidad”: dicción, volumen, entonación, ritmo, pausa, timbre. Y desde luego, aprender a ir leyendo mientras se mira al público (alternación visual texto-auditorio). Algunas actividades para fortalecer esta competencia las pueden encontrar en este taller lectura voz alta que he diseñado para que mis colegas lo realicen con sus estudiantes.

Con mis alumnas del seminario de promoción de lectura de la UPTC en Tunja ideamos una actividad permanente de lectura en voz alta titulada “10/10/10”. Básicamente el docente selecciona 10 cuentos para ser leídos, cada uno durante 10 minutos exactos, 10 días seguidos. El mediador se puede disfrazar como uno de los personajes y buscar un lugar especial para leer donde no haya ruido y los niños se puedan concentrar.

La hemos probado en varias instituciones educativas y ha funcionado. Desde luego que son necesarios algunos requisitos para que salga bien. El primero, escoger un cuento que se preste para ser leído en voz alta. No todos lo son. Son buenos aquellos que permiten al mediador transformar la voz y convertirse en los personajes, aquellos en que las acciones son como una montaña rusa, incluyen diálogos y nuevos hechos dramáticos mantienen al lector a la expectativa y con los ojos y oídos bien abiertos.

Es clave que esas jornadas de lectura en voz alta se convierta en rutina (un día y hora fijos durante la semana), hacerlas visibles en los salones y encargar a algún niño del “recorderis”: “mañana toca 10/10/10”. Para empezar la primera sesión de 10/10/10, usted puede escoger alguno de estos libros que incluyen cuentos de humor, fantásticos o de terror.

Y si quiere publicitar su voz actoral leyendo para los niños, envíenos un podcast o su enlace a la sección de Comentarios.

María Paula y el descubrimiento de las palabras

Carlos Sánchez Lozano, julio 7 de 2015

Libro con alas. Fabio Morais. Tomado de  http://bit.ly/1G4Ur4K

La primera vez que vi a María Paula tenía seis años. Es la ahijada de mi hermano y la conocí el año pasado en un evento familiar. Mona, de trenzas hasta la cintura, tenía los ojos verdes y grandes, y te hablaba mirándote a los ojos. Nos contó que estaba en primer grado. 

Esa tarde, después del almuerzo, los adultos nos reunimos a conversar en la sala de la casa. Mientras hacíamos chistes, hablábamos de política y contábamos anécdotas de nuestros días de trabajo, noté algo particular: la niña entraba y salía, abrazaba a sus papás y volvía a salir a una habitación contigua. Su mamá le dijo que por qué no veía televisión un rato. Pero la niña regresaba a los pocos minutos.

Hubo un momento en que les pedí a los adultos que visto que María Paula necesitaba atención, jugáramos. Varios se miraron entre sí de forma extrañada. Jugar se entiende de modo muy peculiar entre los “grandes”. Jugar no es lo habitual cuando se es adulto. Les propuse, entonces, jugar “a las palabras”. María Paula puso atención. Y expliqué el juego: cada uno de los adultos y también María Paula diríamos una palabra en orden alfabético. La última palabra debía relacionarse con la anterior y al final debería salir una oración chistosa con las 27 letras del alfabeto.

A María Paula el reto la puso ansiosa. Levantó la mano y dijo preocupada: “Es que yo no sé bien las letras”. Le contesté que no se preocupara, que pusiera atención al juego y que cuando le llegara el turno, le ayudaríamos. Empezó el juego verbal. A medida que decíamos las nuevas palabras, nos reíamos más. María Paula estaba feliz y solo se puso nerviosa cuando le tocó el turno: “A botar cáscaras duras esta feliz gallina hambrienta inglesa…”

-¡María Paula, te toca decir una palabra con j que siga la retahíla!-le gritamos en coro. La niña se puso roja y miraba expectante a su mamá. Luego desviaba la mirada y seguramente recordaba las clases con su maestra de primero. Su mente buscaba en la cartilla de lectura qué dibujo se relacionaba con la j.

-¡Jirafa! ¡Sí, jirafa!-. Todos nos reímos.

-Sí –intervine yo-, pero mira que jirafa no cuadra bien porque se pierde la lógica de la oración-. Y le expliqué que estábamos hablando de una gallina feliz que botaba cáscaras. ¿Qué otra cosa podría hacer esa gallina con j?

María Paula se puso seria. Pensó y pensó. Y luego gritó: “¡Jugar, si la gallina ju-ga-ba!”.

Y entonces con gran cuidado, despacio, reconstruyó la oración a partir de las palabras que todos habíamos aportado y la nueva que ella decía. La niña estaba radiante. El juego de “palabras” le había encantado. Esa tarde, María Paula descubrió algo para sí que la transformó: el lenguaje sirve para crear ideas, volverlas aladas, divertidas. Entraba al extraño mundo de la palabra reflexionada.

Pensando en la que había sucedido entre María Paula y las palabras, a los pocos días busqué una librería virtual y le envié por correo a su casa este libro. Su mamá me contó que lo había recibido con extrañeza porque nunca le habían regalado un libro y que en su colegio no era habitual que la profesora leyera en clase ningún libro, salvo la cartilla para aprender a leer.

Hace unos días recibí en mi perfil de WhatsApp este mensaje de María Paula:

¿Me regalarías otro libro?

¿Qué otro libro le encantará a María Paula?

Dos anotaciones sobre los Derechos básicos de aprendizaje en Lenguaje

Por Carlos Sánchez Lozano. Julio 6 de 2015

Interesante, sin duda alguna, la columna de Yolanda Reyes «Mamá, ¿cómo se lee?» y en la que a propósito de los Derechos Básicos de Aprendizaje en Lenguaje, en primer grado, propuestos por el Ministerio de Educación Nacional, Reyes critica derechos como “identificar los sonidos que corresponden a las letras del alfabeto” o “combinar fonemas para formar palabras con y sin sentido”,

Yolanda Reyes. Foto tomada de http://bit.ly/1KGI7zv

Yolanda Reyes.
Foto tomada de http://bit.ly/1KGI7zv

Frente a ello, Yolanda Reyes propone como alternativa:

Esos mensajes de dar de leer a los niños, de dejarlos leer sin abrumarlos de “tareas” y sin volver utilitaria la literatura, de reconocer sus voces, sus hipótesis, sus formas de escribir y su deseo son los que necesitamos comunicar a las familias. Porque formar lectores y escritores no es verificar si leen un minuto en voz alta o si escriben usando mayúsculas en primero.

Para evitar las polarizaciones que suelen acompañar los debates sobre temas educativos, sí sugiero que se lean en un marco contextual esos Derechos Básicos de Aprendizaje propuestos por el MEN.

men derechos primero

El primero de esos aspectos tiene que ver con que en Colombia está prohibido por ley que el Estado emita currículos. Esta situación legal creó un vacío, pues muchos docentes estaban habituados a seguir esos currículos estatales y los Lineamientos curriculares y los Estándares de Evaluación de competencias fueron insuficientes como insumo de trabajo didáctico en el aula. Se invitaba a los maestros a ser autónomos cuando habían sido educados habitualmente para ser heterónomos. Nadie pasa a un estado de autonomía porque un decreto o una resolución gubernamental lo diga. Entonces, estos derechos básicos de aprendizaje propuestos por el MEN, desde mi perspectiva, surgen ante esa necesidad (o inquietud) y porque el Estado necesita que los docentes se muevan con una brújula más segura y tengan claro cuáles son los aprendizajes mínimos que deben tener los niños y jóvenes en primaria y secundaria.

El segundo aspecto que a mi modo debe considerarse, se relaciona con lo que critica Yolanda Reyes de qué considera el Estado deben saber los niños sobre la lectura y la escritura en primer grado. Para evitar la polarización Constructivistas vs Cartilla Coquito, me parece que el problema es que la codificación y la decodificación alfabética (que para los papás y los maestros de primer grado es lo más importante en la alfabetización) no ha sido asumida con rigor ni conceptual ni didácticamente en la educación pública y privada del ciclo 1 (preescolar-segundo grado). El reino del pa-pe-pi es la viva muestra de que no hemos podido  superar en las escuelas públicas un paradigma sobre la «lectoescritura» ya cancelado, al menos teóricamente, hace ya por lo menos dos décadas.

Página de la Alegría de leer, 1938

Página de la Alegría de leer, 1938

Sabemos que la codificación y la decodificación alfabética son un paso apenas para el desarrollo de competencias de comprensión lectora, pero que también existen –dixit Ferreiro y Teberosky- formas de lectura y escritura prealfabéticas, es decir, antes de que los niños lleguen al alfabeto (que es a lo que se refiere Yolanda Reyes).

Emilia Ferreiro. Foto tomada de XX

Emilia Ferreiro.
Foto tomada de http://bit.ly/1dHrKnw

SÃO PAULO 1/09/2014 PONTO EDU ANA TEBOROSKY-   ANA TEBOROSKY ESPECIALISTA EM LETRAMENTO E PROFESSORA DA UNIVERSIDADE DE BARCELONA ELA DISCUTI SOB O PONTO DE VISTA PSCOLOGICO E DE APRESDIZADO COMO DEVE SER O ENSINO DE LINGUAGEM NA EDUACAÇAO INFANTIL FOTO ALEX SILVA/ESTADAO

Ana Teberosky. Foto tomada de http://bit.ly/1KL4Too

Juntos derechos son ciertos y necesarios y por ellos debemos aprovechar estos DBA, con todo lo problemático que plantean al menos en esta primera versión, para proponer estrategias de trabajo didáctico, que pasan en principio por la formación de los mediadores de lectura y escritura (principalmente docentes y bibliotecarios escolares) y la producción de materiales didácticos de calidad que nos permitan superar ese paradigma de Coquito, Charry y demás anacronismos.