Por Carlos Sánchez Lozano – 21 de mayo de 2015
Sueños intactos es una novela escrita por Julia Mercedes Castilla y publicada en 2009 en Bogotá por Ediciones SM. Por la colección en que se encuentra la obra –Barco de Vapor rojo- y su extensión (216 páginas), considero que los lectores destinatarios principales del libro son jóvenes, y yo creería que fundamentalmente chicas que la leerán de un solo tirón. Es un texto de ficción con base histórica, autobiográfica, pero sobre todo es una encantadora novela de amor juvenil.
La novela narra en primera persona la historia de Paula Sánz, una niña de la alta sociedad bogotana de los años 50 del siglo pasado, desde el momento en que está dejando de ser una niña y se convierte en adolescente. El relato jalona desde el comienzo.
¿Un hombre, un caballo, tal vez un pájaro? Las nubes van y vienen. Forman figuras que se alargan y encogen, separándose en fascinantes imágenes que mi mente convierte en hombres y animales mientras sueño con un mundo que no alcanzo a precisar.
Algo dentro de mí me hace sentir extraña. Algunas veces lloro sin razón, otras me río. Según mamá, la melancolía me acompaña la mayoría del tiempo. Me he vuelto temperamental e irritable. A veces ni yo misma me aguanto.
«Esta niña es la adolescencia en su máximo esplendor», dice mamá cada vez que me ve taciturna.
Mi romanticismo se agudiza cuando estoy en la hacienda. El campo, su follaje y colorido exuberante, los campesinos, los animales y el paisaje, penetran en el interior de mi ser mientras vuelo hacia las nubes que escapan en rápida carrera hacia el horizonte. Esta última frase la leí en alguna parte. Me encanta añadir frases poéticas que he leído en algún libro y convertirlas en mi propia creación. La lectura es una de mis pasiones.
«Paula, el almuerzo está servido». La voz aguda de Lucita, mi hermana menor, llama con desgano.
Yo continúo embelesada, con los ojos fijos en las alturas de las que no quiero descender.
Dividida en 20 capítulos (en promedio de 10 páginas) los títulos de cada uno anuncia la principal escena o episodio que sucederá.
Podemos dividir la obra en 4 grandes momentos: 1) el paso de niña a preadolescente de Paula que finaliza con la asistencia a su primera fiesta (capítulos 1 al 5), el surgir del primer amor con Juan y la oposición de sus padres (capítulos 8 a 14), la celebración de los 15 años de Paula y el periodo de estabilidad del romance (capítulos 15 a 19) y la decisión de Paula de romper la relación y continuar sus estudios (capítulo 20).
Un capítulo con un flashback es el 10 (“La revolución”) que recuerda el momento dramático en que Paula, su padre y su abuela María, quedan en la mitad del tiroteo y de los incendios que vivió Bogotá el 9 de abril de 1948 luego del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

El 9 de abril de 1948, «El Bogotazo». Foto de Saddy González. Tomada de http://bit.ly/1PzjSpS
“Todo pasa rápido” (el capítulo final) es vibrante y de gran dulzura. Paula ha terminado su bachillerato y ha tomado la firme decisión de ser universitaria y escritora al tiempo que ha resuelto romper con su primer novio. Parecerá normal hoy a las lectores que sea así, pero hay que recordar que en la Bogotá de los años 50 del siglo pasado persistían diversas exclusiones contra la mujer, una de ella la académica: todavía no podían acceder de modo masivo a la universidad y era poco “bien visto” que una joven anunciara públicamente que su identidad en adelante sería la de intelectual y que escribiría historias de ficción, una profesión que socialmente era valorada para “morirse de hambre”. En el diálogo de despedida con su novio le dice:
«Como quisiera que entendieras. No sabes lo duro que es esto para mí. Lo que trato de decir no es que terminemos; solo que nos dejemos de ver por un tiempo. Yo sé que nuestro amor sobrevivirá. Si realmente nos queremos el sentimiento no cambiará en un par de años. Necesito creer que así será».
Dejo de hablar. Se me acaban las. palabras. Tengo la impresión de que el mundo se inmoviliza. El silencio es agobiante. Continuamos caminando.
Nos miramos a los ojos. Veo resentimiento y dolor en los de Juan. Me ahogo en una horrible angustia. ¿Estaré haciendo lo correcto? No ver a Juan por largo tiempo, o tal vez nunca. Va a ser más duro de lo que imaginé.
«Si es eso lo que quieres, así será», dice sin mirarme.
«Es lo que debemos hacer. Hasta pronto, Juan. Te quiero». Con lágrimas en los ojos y el corazón encogido me alejo del muchacho que amo con todo el corazón.
Sueños intactos recupera históricamente también la Bogotá de la época. Para los que somos cincuentones aquella ciudad (clasista, racista, fea, sin vida cultural) nos es familiar. Paula Sánz, la protagonista de la novela, nos ayuda mucho a recorrer esa ciudad con ella: el Parque Nacional, la carrera 7ª entre calles 13 y 6ª, la Avenida Chile, el Colegio San Bartolomé de la Merced, el Chapinero de la Plaza de Lourdes. De cómo fue esa ciudad que ya no es, nos hablará Julia Mercedes en una entrevista que publicaremos en otro post.

Julia Mercedes Castilla. Foto tomada de su página oficial: http://bit.ly/1EmlbwJ
La autora de Sueños intactos, Julia Mercedes Castilla lleva escribiendo más de 30 años. Los libros que le dieron reconocimiento literario en Colombia y entre la comunidad hispana de los Estados Unidos fueron Aventuras de un niño de la calle (1990) y Emilio (1997), editados en Torre de Papel, la clásica colección de literatura infantil de Editorial Norma, dirigida tan atinadamente en los años 90 del siglo pasado por María Candelaria Posada. Julia Mercedes ha escrito la mayoría de sus libros más logrados en los Estados Unidos, en Houston, Texas, donde vive con su esposo y sus tres hijos, si bien su lente ha estado enfocada a retratar personajes latinoamericanos, la mayoría niños o jóvenes que sufren pobreza, maltratos en la niñez, desplazamiento forzado, pérdida de la tierra y exclusiones de todo tipo. Ha publicado en Colombia también con Panamericana Editorial, (Luisa viaja en tren). En otro post hablaremos más despacio de la biografía de Julia Mercedes gracias a una entrevista que amablemente nos ha dado.
Nota personal
Tuve el privilegio de ser el editor de Sueños intactos, en los años en que fui editor de literatura infantil en Ediciones SM Colombia. Julia Mercedes es una autora profesional, gran lectora, mesurada y crítica, y con mucha fe en los efectos que causa su escritura en los lectores. Estuvo muy atenta a las sugerencias de ajustes en la obra lo que da idea del valor que adjudica al papel del editor dentro del proceso de elaboración del libro. Pudimos hacer un trabajo sobre el manuscrito que no pasó de un mes. John Joven, bajo la dirección de Rocío Duque, hizo una ilustración de carátula que nos encantó. Un jovencito (Juan), delgado y de unos 20 años, vestido con gabán de la época y corbata, con cara de perplejidad, observa como huye la amada Paula, quien luce un bello vestido verde con un cinturón de tela naranja, mientras se cubre la cabeza con una pañoleta también de color verde. De fondo, una bella casa de corte inglés, como las que se encuentran en el barrio Quinta Camacho o cerca al Parque Nacional, en Bogotá. Una franja azul-gris con lluvia cruza al personaje de Paula, lo que anuncia el dolor que ella siente por el final del noviazgo.
No tengo datos sobre sus ventas, pero la novela ya en 2011 iba por su segunda reimpresión (además circulaba en varios países como México, Argentina, Estados Unidos), lo que es indicio de que en 5 años que lleva en circulación, puede haber alcanzado los 5 mil ejemplares.
Esta novela, con todos los ecos de nostalgia que suscita de la Bogotá de mediados del siglo pasado, me recuerda los bellos versos de Álvaro Mutis en “Amén” (1964):

Álvaro Mutis en Turín, Italia en 1987. Foto tomada de http://bit.ly/1PzbTJq
Que te acoja la muerte
con todos tus sueños intactos.
Al retorno de una furiosa adolescencia,
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,
te distinguirá la muerte con su primer aviso.
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,
te iniciará en su constante brisa de otro mundo.
La muerte se confundirá con tus sueños
y en ellos reconocerá los signos
que antaño fuera dejando,
como un cazador que a su regreso
reconoce sus marcas en la brecha.





Tengo 14 años y me parece una historia muy padre me interesó mucho y adentre mucho en el libro me hubiera gustado que isiera otra parte de la historia ya que me dio tristeza que dejara a Juan no fue muy emocionante esa parte me dio tristeza